Desde pequeños, la curiosidad y la imaginación nutren las preguntas que niños y niñas utilizan para comprender el mundo. A partir de fenómenos sencillos, este curso presencial se convierte en una puerta de entrada a universos de experimentación y pensamiento científico, en los que los participantes son protagonistas de su propia experiencia. A través de ilusiones ópticas, los niños desafían sus ideas sobre la realidad y se enfrentan al reto de replantear sus nociones sobre lo conocido, mientras fortalecen sus habilidades motoras, orofaciales y de coordinación óculo-manual, potenciando su destreza y coordinación visomotora.
Cada experimento es un refuerzo positivo en su autoestima, así como en la conquista de autonomía. Al finalizar el curso, esperamos que los niños reconozcan que la ciencia está presente en todo lo que nos rodea y que es posible aprenderla de manera divertida.