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Nueva longevidad: ¿Cómo prepararnos para vivir más y mejor?

muchos elementos que representan bienestar

El aumento de la esperanza de vida global representa uno de los cambios demográficos y sociales más profundos de nuestra época. Sin embargo, la verdadera transformación radica en comprender que envejecer no es simplemente acumular años, sino gestionar la oportunidad de vivirlos con bienestar, funcionalidad y propósito.

En este artículo, basado en la participación del psicólogo, Juan Camilo López medina, en el episodio 5 de Mood Evolución Podcast (Nueva Longevidad: Herramientas para vivir más) exploraremos las claves para resignificar una era crucial de la experiencia humana: la tercera edad.

Tradicionalmente asociamos la vejez con una etapa tardía que inicia alrededor de los 65 o 70 años, caracterizada por el declive laboral y social. Hoy en día, la evidencia demuestra que el envejecimiento es un proceso dinámico y heterogéneo que se construye a lo largo de toda la existencia. Prepararse para una vida más extensa implica transformar el enfoque sobre cómo ocupamos el tiempo, cómo nutrimos nuestra salud integral y cómo mantenemos la conexión con el entorno en cada etapa.

¿Cómo cambia una vida más larga nuestras etapas personales y profesionales?

Con el incremento en la esperanza de vida, la culminación o reducción de la etapa laboral formal ya no representa el final de la actividad personal o productiva. Diversos estudios y perspectivas en psicogerontología señalan que tras la jubilación pueden restar entre 15 y 20 años de vida plena (OCDE, 2023). Este margen temporal plantea preguntas fundamentales:

  • ¿Cómo estructurar un proyecto de vida renovado tras cumplir las metas laborales iniciales?
  • ¿De qué manera podemos reorientar nuestros intereses hacia la productividad con sentido, el voluntariado o la exploración de nuevas disciplinas?

Etapa laboral tradicional ➔ Transición ➔ Nuevos horizontes (15-20 años de oportunidad)

Pilares para una longevidad saludable

Para transitar hacia una longevidad con calidad de vida, la preparación debe integrar dimensiones biológicas, psicológicas y sociales (OMS, 2015). La evidencia en el campo de la salud mental y la medicina preventiva resalta tres ejes clave:

Autonomía física y hábitos cotidianos

El mantenimiento de la funcionalidad motora y cognitiva se cultiva diariamente. Además de la actividad física regular y la alimentación balanceada, el descanso juega un rol determinante en la regulación emocional, el fortalecimiento del sistema inmunológico y la consolidación de la memoria.

Relaciones humanas y capital social

Las investigaciones de largo aliento sobre el desarrollo adulto coinciden de manera sistemática en que la calidad de las relaciones interpersonales es el factor con mayor poder predictivo para el bienestar futuro. Mantenerse vinculado socialmente, cultivar redes de apoyo mutuo y dar y recibir ayuda de manera activa protege la salud física y emocional.

Reorganización de prioridades

Con el paso del tiempo, la madurez cognitiva facilita una capacidad conocida como sabiduría práctica: la habilidad de identificar aquello que es prioritario y dejar de lado objetivos o presiones externas que no aportan valor genuino. Se priorizan las experiencias emocionales profundas y el tiempo compartido por encima del consumo o la acumulación.

¿Cuál es la diferencia entre soledad elegida y aislamiento social?

Un aspecto fundamental para abordar la madurez con tranquilidad es diferenciar la soledad subjetiva del aislamiento social no deseado:

  • Aislamiento social: Ocurre cuando la persona carece de redes suficientes para construir una sensación de seguridad, pertenencia y apoyo.
  • Soledad elegida: Es una decisión consciente guiada por la autonomía personal, donde el tiempo a solas se aprovecha para realizar actividades significativas, reflexionar o cultivar proyectos propios.

Aceptar el cambio de roles a lo largo de las décadas permite actualizar la respuesta a una pregunta estratégica: ¿cómo quiero impactar en mi entorno en esta etapa de mi vida?

Un ejercicio para la vida: cultivar vínculos significativos

En la Grecia antigua, la filosofía ya abordaba la naturaleza de la amistad desde diversas perspectivas. Para proyectar una red de apoyo sólida en el tiempo, resulta útil analizar la naturaleza de nuestras interacciones interpersonales:

Tipo de vínculoCaracterísticas principalesSostenibilidad
Por interésBasado en un beneficio mutuo o meta compartida.Suele diluirse cuando la actividad o el interés finaliza.
Por placerFundamentado en el entretenimiento o actividades de ocio (equipos deportivos, juegos, aficiones).Depende de la continuidad del espacio o la afición.
Vínculo profundo o incondicionalBasado en el reconocimiento mutuo, la admiración y el deseo genuino del bienestar del otro, sin depender de un uso o fin utilitario.Perdura en el tiempo y ofrece un espacio seguro de autenticidad.

Evaluar con qué personas contamos para expresarnos de manera transparente, sin necesidad de apariencias ni filtros, constituye una herramienta poderosa para proyectar una madurez acompañada, llena de sentido y gratificante.

¿Qué papel tiene el aprendizaje continuo en la nueva longevidad?

Vivir más también abre nuevas oportunidades para aprender, descubrir intereses y desarrollar habilidades en cada etapa de la vida. Explora los programas de Educación Continua Uniandes y encuentra nuevas formas de seguir aprendiendo, conectándote y construyendo proyectos con propósito.

Referencias:

OCDE, 2023. Health at a Glance 2023: OECD Indicators, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/7a7afb35-en.

Organización Mundial de la Salud (2015). Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud. Organización Mundial de la Salud. https://iris.who.int/handle/10665/186466

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Preguntas frecuentes

La preparación para una vida más larga puede comenzar en cualquier etapa. Por esto adoptar hábitos saludables, fortalecer vínculos, planificar el futuro y mantener una actitud de aprendizaje continuo contribuye a construir bienestar y autonomía a lo largo del tiempo.

Se deben desarrollar habilidades como: adaptación al cambio, educación continua, gestión emocional, alfabetización digital y la capacidad de construir relaciones significativas, estas pueden facilitar la autonomía y la participación en diferentes etapas de la vida.

La educación continua permite actualizar conocimientos, desarrollar nuevos intereses y adaptarse a cambios personales, profesionales y tecnológicos. Además, puede convertirse en una forma de mantener la participación social y construir nuevos proyectos con propósito.