Desde los primeros años, los niños y niñas son científicos naturales. Analizan la información que perciben, proponen hipótesis y buscan responder preguntas constantemente. Desde el primer instante, se crea un diálogo entre el mundo que lo rodea y el niño. Sin embargo, existen barreas y contextos que llevan que esta condición natural de investigar y experimentar se vaya perdiendo o limitando. Es por esto por lo que es importante preguntarnos ¿qué hace que esta curiosidad se pierda? ¿Introducir temáticas como la física o la química en secundaria es ya muy tarde? ¿Cómo la cultura influye en el desarrollo del pensamiento científico? ¿Cómo el desarrollo del pensamiento científico puede influir en las decisiones que tomamos como sociedad? ¿En temas de segregación y brecha? ¿Cómo nosotros, desde nuestra práctica docente podemos promover el desarrollo de pensamiento científico?
En este curso los estudiantes podrán reflexionar sobre la forma, el momento y la conveniencia de formar el pensamiento científico a partir de la primera infancia, así como estrategias para integrar su enseñanza con otras áreas, desde una visión constructiva y basada en proyectos.
Asimismo, los estudiantes desarrollarán un proyecto grupal en el que propondrán estrategias pedagógicas y didácticas para aplicar lo reflexionado en el curso, a un caso específico.